(o las cosas que nunca diré)
Ha pasado una semana desde que me expulsaste de tu vida, te sentiste en el derecho de usarme como si fuera el juguete que logra su propósito (cuanto daño haces en tu afán de sentirte bien contigo mismo) y se le expulsa, sin un agradecimiento, sin un gesto de preocupación o devolución de todo lo que te entregó, fui tu objeto, y no me arrepiento porque yo lo permití así, ahora escuchame a mí, jamás te importé, jamás me buscaste, sólo era yo adorándote, y ésto de encanta.Acabo de leerte, y tengo asco, asco de ti, asco de descubrir que eres quien todos decían, y asco de mí por no descubrirte pronto, y por dejarte entrar en mí, y mis más profundas emociones.
Desearía decirte te odio, ándate a la mierda, pero no puedo, aún te quiero y aún imbecilmente te espero, pero la parte enferma que se desahoga en éste blog te espera con el anhelo de decirte no, te espera para mandarte a la mierda, la parte bondadosa te esperará como la de siempre, pero hoy, en ésta noche y hace una semana que quiero odiarte, ésta noche te quiero mandar a la mierda, ésta noche te quiero odiar, como jamás lo hice, te quiero pensar a ver si una vez por todas decides buscarme para ésta vez yo apartarte, éso quiere mi ego herido.
Eso es por hoy, se despide atentamente
ex-amiga
No hay comentarios:
Publicar un comentario