jueves, 5 de abril de 2012

Los anticonceptivos

-Es antinatural!
Me grita mi madre, ante mi excelente idea de mostrarle las nuevas pastillitas que me ha dado la ginecóloga.
-Tengo derecho a no querer dolor.
Y mi madre, repite la frase, con ironía, con desprecio, con un dejo de envidia, con tantos, TANTOS! sentimientos, que no evito sentirme culpable por el dejo de sinceridad.
-No te pongas como niña chica; se me escapa.
Y a menos de dos horas de regreso en mi ciudad la tensión se hace evidente,
es como si no hubiese cordón umbilical,
como si yo hubiese cambiado tanto que mamá ya no me quiere así.

Llevaba dos horas en Ovalle, cuando descubrí porqué prefiero Valpo.

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